La tributación del IVA es un impuesto que puede ser bastante difícil de entender para muchos. Esto sucede gracias a las complejas reglas y excepciones que presenta el mismo, las cuales al final de cuentas, pueden dejarnos confundidos.

En la mayoría de los casos, las sociedades suelen acudir al asesoramiento empresarial, ya que resulta difícil estar al tanto de todas las condiciones que impone la agencia tributaria en cuanto al pago del IVA, además de todo el proceso que se debe tramitar para solventar este impuesto.

Por esa razón, en este post aclararemos varias dudas que pueden haber en cuanto a la fiscalidad de la compra de chatarra a particulares, ya que el mismo proceso cuenta con sus propias condiciones, que son a las que debemos adaptarnos para efectuar el impuesto y fiscalizar nuestra compra.

Condiciones de la fiscalidad en la compra de chatarra

Fiscalidad de la compra de chatarra a particulares

En primer lugar, hay que aclarar que el proceso de inspección por el que debe pasar este tributo, tiende a ser bastante estricto y formal en cuanto al pago del impuesto, por lo que debemos procurar ser sumamente cuidadosos en el proceso, evitando cometer cualquier error que pueda invalidarnos el tributo.

Ahora bien, otro punto muy importante a considerar, es que la persona que debe encargarse de declarar este impuesto, es aquel que ha realizado la compra de chatarra, donde nos referimos más específicamente a desperdicios y restos, que han resultado de la fundición de metales o restos de industria en fábrica.

De manera que, con esto estamos incluyendo cualquier despojo de fábrica y cenizas, además de las fusiones en metales, ya sean pertenecientes o derivados del hierro.

Por otro lado, también están los productos medio elaborados que resultan de la transformación de metales no férricos, donde podemos incluir el alambrón, granalla, placas y otros, con la excepción del níquel.

Debemos hacer una acotación en cuanto a la chatarra proveniente de los metales férricos, ya que nos estamos refiriendo más específicamente, a elaboraciones industriales que no puedan ser utilizadas, ya que poseen alguna fisura, daño o desgaste.

Sin embargo, en este punto también debemos resaltar que, la materia prima no está incluida en esta categoría y no se le considera chatarra.

Resolución de la propuesta de fiscalidad

Como ya mencionamos, el impuesto que corresponde a la compra de chatarra a particulares, está condicionado de forma un poco compleja, lo que hace que a muchos se les complique seguir la ley con seguridad jurídica.

Pero en base a esto, la agencia tributaria ha propuesto la modificación de este tributo, ya que se han considerado los siguientes aspectos:

La ley no respalda el servicio de transporte que se debe usar para el metal obtenido del tratamiento de escorias siderúrgicas, por lo que no se puede referir al impuesto reducido, sino al general, que corresponde a ser del 18%.

Por otro lado, el hierro recuperado tampoco es respaldado por los estatutos correspondientes, así que no se invierte en la persona sobre la que recae la obligación de pagar el impuesto, dejando todo en manos de la planta de valorización.

Cuando se trata de chatarra, se establece que aquellos servicios que son prestados a la representación de la planta de valorización, cambian a la persona responsable de pagar el impuesto.

El provecho que brinda una empresa de restauración, con la finalidad de inaugurar alguna instalación, no pertenece completa y solamente a la actividad de la entidad, de forma que esto deriva la cuota que soporta este aspecto.

Naturaleza de la chatarra

Es bastante importante aclarar cuál es la naturaleza de los desechos que provienen de la planta de valorización, donde la propuesta anterior soporta todo aquello que se trate de hierro, pero que corresponda a ser la materia prima consecuencia de un proceso en fabricación industrial.

En este tipo de casos, se rechaza la consideración de chatarra hacia dicho material, sin embargo, el sujeto pasivo asegura y mantiene que el mismo se trata de un material de desecho, no materia prima.

Ahora bien, para resolver esta polémica se han realizado estudios, los cuales están destinados a demostrar cuál es la naturaleza de ciertos materiales, en base al proceso de tratamiento y la división del contenido en metales. Siendo que estos estudios, han dado como resultado lo siguiente:

  • En primer lugar, tenemos que las plantas de valorización, se dedican totalmente al tratamiento de residuos industriales que resultan del proceso que se sigue para obtener el acero.
  • Para la obtención de los recursos férricos, el desecho no pasa por ningún tratamiento industrial, sino que solamente es separado con el uso de imanes.
  • El área de gestión asegura que este se trata de un material residuo de su proceso industrial de fabricación.
  • Por otro lado, el comprador de chatarra considera que este material es desecho, el cual se emplea para ser fundido y mezclado con otros desechos.
  • Siendo más objetivos y generales, consideramos que estos desechos no tienen casi ninguna utilidad, pues más allá de ser destinados a la fundición, esta chatarra no puede emplearse para ningún otro fin. 

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