Suele pasar que al pensar vender nuestras acciones, nos parece algo muy simple y sencillo de realizar, sin embargo, es necesario tomar en cuenta que al momento de realizar esta transacción, tenemos el deber de declarar las ventas de las acciones y sus dividendos.

Por esa razón, mediante este post pretendemos despejar todas las dudas y el desconocimiento que pueda existir en cuanto a la venta de acciones y la declaración del impuesto sobre la renta o IRPF.

Para ello te invitamos a continuar con esta lectura, que seguramente nos será muy útil cuando llegue el momento en que debamos hacer este tipo de operaciones.

Venta acciones IRPF

¿Qué es el IRPF?

En primer lugar, es preciso saber que el IRPF es el impuesto sobre la renta de las personas físicas. Esto quiere decir que es un impuesto personal y progresivo, que grava la renta que las personas naturales en España adquieren durante el transcurso de un año.

¿Qué es una Acción?

Corresponde a ser un activo financiero o un título, que figura como una parte alícuota del capital social de una sociedad anónima. Al momento de obtener acciones, estamos recibiendo ciertos derechos sobre dicha empresa y logramos obtener la condición de socios sobre la misma.

Lo que quiere decir, que al momento en el que compramos una acción o varias acciones, nos convertimos en dueños de una parte de esa sociedad. Cabe resaltar que las acciones se pueden transferir de manera libre, dentro de los mercados financieros.

Además de todo, le conceden la facultad a sus dueños de intervenir y disfrutar de los beneficios corporativos, agregando que estos socios tienen voz y voto en las juntas que se realicen para los accionistas.

Ahora bien, se debe presentar la declaración de la renta o IRPF cuando no hayamos logrado más rentabilidad de otra clase, pero hemos obtenido dividendos de la venta de acciones que sean mayores a los 1.000 €, o pérdidas que sean a partir de 500 €.

¿Cómo tributan fondos y acciones en la renta?

Es necesario que los contribuyentes tengan claro que las acciones solo se tributarán en el caso de que sean vendidas, porque mientras estas permanezcan en la cartera de acciones, solo se tendrá que tributar cuando se reciban dividendos de estas.

Algo muy importante y necesario que debemos tener en cuenta, es que los fondos de inversión y las acciones, al igual que la gran mayoría de los productos financieros, tributan en la base del ahorro en el IRPF.

Sin embargo, los contribuyentes no debemos pagar por todo el dinero que invirtamos mediante estos productos financieros, que, de acuerdo a los datos suministrados por las agencias bancarias, son mayor a los 320.000 millones en el caso de los fondos españoles y los 347.000 millones en el de las acciones.

Esto quiere decir que los contribuyentes solo debemos pagar impuestos por las ganancias o pérdidas patrimoniales, si vendimos acciones o participaciones de un fondo, o por la productividad del capital mobiliario originados en el periodo del ejercicio fiscal, es decir, los dividendos que hemos recibido.

Debemos aclarar que los fondos de inversión permiten el diferimiento del pago de los impuestos que correspondan por las ganancias patrimoniales, esto se debe a que solo tributan cuando se produce el reembolso.

Mejor dicho, se produce ganancia o una pérdida patrimonial que tiene retención del 19%,  y no mientras se mantiene el ahorro en el mismo, ni cuando se hace un traspaso de un fondo a otro.

Es por esta razón que la ganancia o pérdida patrimonial tributa en la base del ahorro, de un tipo entre el 19 y el 23%, en función de la cuantía de esta.

De esta forma, se puede hacer una compensación por pérdidas patrimoniales en la declaración de la renta, de forma ilimitada, con otras ganancias patrimoniales y con límite, además de los rendimientos del capital mobiliario.

El dividendo

Ahora bien, el dividendo se tributa en un mínimo del 19% y en un máximo del 23%, esto es en base del monto que se ha percibido y al momento en que lo recibimos tendrá una retención del 19%.

Es necesario destacar que debemos recuperar todos los ingresos que se hayan adquirido de los mismos, al igual que debemos compilar  las retenciones sufridas, así como cualquier comisión o cargo por la recepción de ingresos de dividendos, estos vienen mostrados en los datos fiscales.

Para que los contribuyentes podamos introducir los ingresos por dividendos en la declaración de la renta, hay que dirigirnos a la casilla 0029 del apartado denominado “Rendimientos de Capital Mobiliario”.

Las empresas que están cotizadas son muy atractivas para el inversor, debido a su reparto de dividendos, de esta forma se podrán obtener ingresos durante todo el año. Por esta razón y de acuerdo a cada empresa, puede variar el cobro de los dividendos.

Uno de los dividendos más utilizados es el dividendo en efectivo, donde se le paga al propietario una cantidad de dinero por cada una de las acciones que tenga dentro de la compañía.

Venta acciones IRPF

Por esta razón, si lo que deseamos es una cantidad de dinero de forma más recurrente durante el año, debemos irnos a este tipo de compañías, que son las que pagan un dividendo mucho más alto.

Es necesario resaltar que, en el caso del cobro de dividendos de acciones extranjeras está sujeto a una imposición doble, debido a que para estos casos se aplica una retención en origen.

Es decir, que de acuerdo a las normas de algunos países, el porcentaje puede ser mucho más alto al que se realiza en España.

Sin embargo, existe una alternativa para invertir en valores extranjeros con un dividendo atractivo, y es la inversión en fondos de renta variable de distribución, que reparten dividendo de forma constante, en la que solamente se realiza  la retención en España.

¿Cómo incluir la venta de acciones en la renta?

Cuando tenemos acciones en una empresa y tomamos la decisión de venderlas, debemos hacer el aviso a Hacienda. Para ello debemos dirigirnos a la casilla 0328en “Ganancias y pérdidas patrimoniales derivadas de transmisiones de acciones negociadas”.

Solo rellenamos los datos de cada operación o conjunto de operaciones por empresa. Para ello debemos seleccionar esta casilla y colocar los datos de la primera venta, como la entidad que lo emite y el valor de la transferencia, es decir, lo que se ha ganado por la venta de estas acciones, restándole a estas las comisiones por venta.

Además, se toma en cuenta el valor de la adquisición, es decir, el monto que se paga cuando se compran las acciones, y claro que debemos incorporar las  comisiones de venta que ya hemos mencionado anteriormente.

¿Qué ocurre cuando son muchas operaciones?

Cuando esta situación ocurre, debemos tener en cuenta que el mismo programa de requerimientos de Hacienda coloca sus límites y no permite subir más de 48 operaciones.

La mejor manera de colocar todas las ventas de acciones en la renta, es aglomerarlas y ponerlas en una sola operación.

En caso de que se hayan hecho muchas ventas, debemos seleccionar “Alta Entidad Emisora” por cada venta que está registrada anteriormente. Esto se debe realizar antes de pasar a registrar la siguiente.

Ahora bien, en el caso de ventas de sólo algunas acciones, esto se debe tomar en cuenta como las primeras acciones que fueron vendidas, es decir, que equiparan a las primeras que en su día se compraron. A esta operación se le conoce también como el método FIFO.

¿Cuál es el reglamento específico relativo a la venta?

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La venta de acciones cuenta con una serie de normas que deben cumplirse a cabalidad, y si hablamos desde el punto de vista fiscal, mucho más.

Una de ellas es la conocida “FIFO” que ya hemos mencionado anteriormente. Esta se refiere a que desde el punto de vista fiscal, en el caso de venta de valores iguales siempre se deben vender los primeros títulos que se hayan comprado.

Además, es necesario tener en cuenta que existen ciertas normas, las cuales imposibilitan que el contribuyente se atribuya una pérdida patrimonial si meses antes o después de la venta de una acción, se compraron acciones iguales.

Fiscalidad de las diferentes rentas

Ahora bien, si nos referimos a la fiscalidad de las acciones, es necesario que se diferencien los distintos tipos de rentas que se están produciendo, es decir, que debemos indicar si son implícitas o explícitas. Además de detallar en la declaración del impuesto sobre la renta.

También está la renta implícita, que es la que se genera cuando se vende el producto. Es decir, la venta de una acción que cotiza en la base como ganancia o pérdida, se encuentra el 19% y 23%, en función de la cantidad obtenida.

Ahora bien, el monto que debemos colocar en el IRPF, se obtiene al restarle el precio de venta, el precio de compra y los gastos asociados a la venta y a la compra. La renta explícita, es la que abarca las utilidades y provechos que nos genera un producto financiero cuando lo mantenemos en cartera.

Para las acciones, es el dividendo que recibimos y tributa en la base del ahorro como rendimiento de capital mobiliario, a un tipo mínimo del 19% y máximo del 23%.

La cantidad que debemos incluir y que está sujeta a cierta retención, es la diferencia entre el importe que ha sido atribuido y los gastos de administración y custodia del título.


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